Desguace de España / 2
Pilar Urbano, nos tacha de "carroñeros"
El motivo: carta abierta del Sr. Alamán
al Excmo. Sr. Alcalde de Oviedo.
Oviedo, 27 de Marzo de 2.005
Mi respetado Alcalde:
Leo con estupor en La Nueva España de hoy que ha invitado al señor Carrillo, como exponente de la lucha por la democracia, para que glose a otro eminente luchador por la democracia el señor Laso. Del comunista y demócrata señor Laso otro día si VE. quiere hablamos. Hoy le voy a hablar del señor Carrillo.
Le cuento señor Alcalde hechos probados:
Ya, el 12-2-34, empezaba el señor Carrillo, muy joven, a luchar por la democracia, así en Renovación, nº 130, revista de las Juventudes Socialistas, de las que el señor Carrillo era su líder, publicaba el “Decálogo del joven socialista”, donde daba instrucciones militares y políticas a sus muchachos, de cara a un próximo alzamiento contra la República, toda vez que su partido, el PSOE, había perdido, por goleada, unas elecciones democráticamente convocadas, ganadas por la CEDA, PP de la época, después de haber gobernado, casi tres años, de manera lamentable, consiguiendo para España los mayores índices de corrupción, paro y pobreza de todo el siglo XX.
1. Los jóvenes socialistas deben acostumbrarse a las movilizaciones rápidas, formando militarmente de tres en fondo; 2. Cada nueve (tres filas de a tres) formaran una década añadiéndole un jefe, que marchará al lado izquierdo… 4. Es necesario manifestarse en todas partes… Manifestarse militarmente, para que todas nuestras acciones lleven por delante una atmósfera de miedo y respeto… 7. Ha de acostumbrarse a pensar que en los momentos revolucionarios la democracia interna en la organización es un estorbo. El jefe superior debe de ser ciegamente obedecido… 8. La única idea que hoy debe de tener gravada el joven socialista en su cerebro, es que el socialismo solamente puede imponerse por la violencia y que aquel compañero que propugne lo contrario, que tenga todavía sueños democráticos, sea alto, sea bajo, no pasa de ser un traidor, consciente o inconscientemente… 10. Y, sobre todo esto: armarse. Como sea, donde sea y por los procedimientos que sean. Armarse. Consigna: Ármate tú y al concluir arma si puedes al vecino, mientras haces todo lo posible por desarmar al enemigo.
M. Parra Celaya, Juventudes de vida española, Madrid, 2001, p.188.
Le recuerdo señor Alcalde de Oviedo que la broma acabó con el arrasamiento de Oviedo, el asesinato de sus habitantes y la destrucción de sus joyas históricas y artísticas más importantes. Cámara Santa, Universidad, Palacio episcopal, etc, etc y muchos eteces. Como muestra le cuento a VE la opinión de un robaperas notorio en esas cuestiones: El erudito arqueólogo ingles, la máxima autoridad mundial en la materia, WM. Whitehillo mando al The Times:
“Señor: En la información publicada hoy sobre la reciente revolución española, se dice que los rebeldes, en Oviedo, volaron, deliberadamente, con una carga de dinamita, un lado de la Cámara Santa, donde se guardan los tesoros de la Catedral, destrozando tres de las celebradas estatuas de Apóstoles. Si ello es cierto puede afirmarse que se trata de la mayor catástrofe sufrida por España en estos tiempos, pues la Cámara Santa era una de las más preciosas obras del genio hispano. Comenzada en la novena centuria, para salvaguarda de las notables Reliquias de la Catedral de Oviedo… Únicamente en España podía hallarse una tan soberbia colección de trabajos románicos en metal”.
6-11-34. El Carbayón, Oviedo.
Que el asunto marchaba magníficamente nos lo confirmaba el mismo Carrillo el 20-4-34:
“Por primera vez habían actuado en diversas formas las milicias que estábamos empezando a organizar”.
La víspera unos pistoleros de las JJSS ametrallaron a un grupo de cedistas (le recuerdo al señor Alcalde que era el PP actual) haciéndoles un muerto y un herido grave.
S. Carrillo, Memorias, p. 89.
Nos contaba Salazar Alonso (demócrata de centro como VE don Gabino), ministro de Gobernación del Gobierno republicano, tuvo el honor de estrenar, en noviembre del 36, las fosas comunes de Paracuellos, tan democráticamente promocionadas por el señor Carrillo, cuando estaba en su cenit de la lucha por la democracia, según la opinión de nuestro excelentísimo Alcalde: 6-6-34. Circular de las Juventudes Socialistas:
“En numerosos pueblos (las milicias) ya funcionan con admirable acierto y disciplina… Hay que tener en cuenta que la acción combativa… ha de ser de ordinario el atentado personal. Por ello esta organización, más que otra cosa, ha de tener una base terrorista”.
Bajo el signo de la revolución, Librería de Roberto San Martín, 1935.
Le recuerdo que el seños Carrillo era, a la sazón, jefe de esas democráticas juventudes.
Insistía más tarde, animando a los muchachos, para que un hubiese dudas:
“La supresión de todas las personas que por su situación económica o por sus antecedentes puedan ser una rémora para la revolución”... “Muchas sentencias habrá que firmar. Estamos seguros de que... los jóvenes socialistas, con entusiasmo, estarán dispuestos a darles cumplimiento”.
Renovación, 10 de agosto y 14 de septiembre del 34.
JA. Sánchez García-Sauco, La revolución de 1934 en Asturias. P. 46.
El jefe seguía siendo Carrillo.
Llegó el octubre del 34 y, a fe que las milicias cumplieron. En Asturias se lucieron, ¿qué le voy a contar yo, don Gabino, que VE no sepa ya que tanto admira a su jefe?. Siguió gobernando la derecha. Las JJSS siguieron cumpliendo con su sagrado deber de matar fascistas, ya se sabe: todos los que no eran socialistas sin exceptuar anarquista e izquierdistas de diversos pelajes. Carrillo seguía siendo su jefe.
Gana las elecciones del 36 el Frente Popular. Sigue la muchachada de Carrillo su labor con gran interés, pero ahora en la más total impunidad. Llega el 18-7-36, la media España a la que estaban matando, le recuerdo la de la CEDA, el PP de ahora, se aburre más que un pelo y se subleva contra la del Frente Popular.
Se va preparando el ambiente, el 3-11-36. La Voz (diario de Madrid) anima al personal:
“hay que fusilar en Madrid a más de 100.000 fascistas camuflados, unos en la retaguardia, otros en las cárceles. Que ni un “quinta columnista” quede vivo”.
C. Fernández, Paracuellos del Jarama. ¿Carrillo culpable?, Argos y Vergara, 1.983, p. 43.
7-11-36. Empiezan las matanzas de presos en Madrid, ya sabe militares curas y gentes del PP de entonces, total morralla. Carrillo era Consejero de Orden Público, él nos lo cuenta:
“Fui designado miembro de la Junta de Defensa el 6 de noviembre”.
R. Debray, Demain l´Espagne, Suil, París, 1974.
En realidad el nombramiento salió publicado al día siguiente, aunque el 6 él ya ejercía.
Las matanzas estaban minuciosamente preparadas, don Santiago siempre fue muy eficiente, previamente se ordenaba a los alcaldes de los pueblos de Paracuellos del Jarama, San Fernando de Henares y Torrejón de Ardoz que abriesen tumbas, se obliga a cavarlas a los vecinos. A los presos se les dice que los evacuan a Valencia, les atan las manos con alambre, en autobuses de la Sociedad Madrileña de Tranvías se les lleva al lugar del asesinato, los días 7 y 8 de noviembre fusilan a 1.340. Entre el 9 de noviembre y el 3 de diciembre asesinan a 2.936. Los presos eran sacados, por milicianos de Vigilancia de Retaguardia pertenecientes a la consejería de Carrillo, mediante vales al director de la prisión, firmados por Serrano Poncela, su segundo en el mando, hombre de confianza nombrado por el señor Carrillo.
Al final son asesinados 11.705, reconocidos con nombres y apellidos. La lista empezaba por don Celestino Abad Blázquez y terminaba por don José María Zuzuarregui Sotto, por si a don Gabino le interesa, hay 3200 cadáveres sin identificar.
C. Vidal, Las Checas de Madrid, 2003, Carrogio, Barcelona, p. 358.
La Causa General incorpora dos documentos al anexo de capitulo VII, que son órdenes firmadas por Serrano Poncela enviadas a los directores de las prisiones, días 26 y 27, ordena que sean puestos en libertad los 132 presos nominados en ellas. Todos serían asesinados en Paracuellos. Carrillo llevaba ya 20 días de jefe.
Ian Gibson nos dice:
de la matanza fue culpable Carrillo.
Paracuellos: cómo fue, Barcelona, Plaza y Janés, 1.983, p. 207.
Carrillo habla de las matanzas a J. Oneto, MA. Aguilar, y P. Páramo, dice que no tuvo nada que ver, aunque si se enteró de las mismas,
“no tenías tiempo de emocionarte por eso… no comprender eso me parece que es hacer abstracción de lo que fue la guerra civil”.
Cambio 16, nº 266, 16-1-77.
El 11-11-36, el Consejero Caminero pregunta en la Junta, gobierno del Madrid sitiado, sobre la evacuación de los presos de la Modelo:
“Carrillo contesta detalladamente diciendo que tiene todas las medidas tomadas aunque no ha sido aun hecha la evacuación… Diéguez (comunista) dice que el 7 y el 8 han habido evacuaciones (fusilamientos) y propone que continúe haciéndose la evacuación (fusilamiento)… Carrillo insiste en sus anteriores razonamientos, argumentando con la actitud adoptada últimamente por el Cuerpo Diplomático”. Había habido una protesta muy fuerte por los asesinatos, encabezada por el decano del CD el embajador chileno, hay que destacar que Chile fue uno de los últimos países en reconocer a Franco.
Libro de Actas de la Junta de Defensa de Madrid, Arostegui y Martínez,
La Junta de Defensa de Madrid, Comunidad de Madrid, 1984, p. 295 y ss.
No se había evacuado ni se evacuó ningún preso, todos habían sido asesinados.
Verá señor Alcalde que Carrillo recababa para sí toda la autoridad para la evacuación, primero niega que se haya hecho, luego corregido por Diéguez reconoce que se ha suspendido por la protesta diplomática. En su labor en pro de la democracia, que VE le reconoce con tanto entusiasmo ya llevaba 1600 evacuados, a Paracuellos naturalmente, en cuatro (4) días.
Estrenó la lista Don Ricardo de la Cierva, padre del historiador, que si VE le escribe seguro que le da más detalles, y con él 800 entre militares, sacerdotes y políticos de derecha, de su misma ideología señor Alcalde, muchos más progres que VE.
Carrillo dice en Unión Radio:
“la única resistencia que tiene la Junta de Defensa es la resistencia que ofrece el enemigo… que esta a nuestras puertas, porque la resistencia que pudiera ofrecerse desde el interior está garantizada que ya no se producirá”.
ABC de Madrid, 13-11-36, p. 13.
¡Si lo sabría él!
Nos contaba J. Galíndez, secretario del ministro de Largo Caballero Irujo (PNV):
“En la noche del 6 unos 600 prisioneros de la cárcel Modelo cuyas conexiones fascistas eran notorias fueron ejecutados en un pueblo cercano a Alcalá de Henares. Dos noches más tarde fueron ejecutados 400 más… Durante los días siguientes hubo muchas ejecuciones en Madrid, en Paracuellos, San Fernando de Henares y Torrejón. Evidentemente el director de Orden Público, Manuel Muñoz, tenía conocimiento de los asesinatos… Para mí la limpieza de noviembre es el borrón más grave de la defensa de Madrid, por ser dirigida por las autoridades encargadas del orden público… borrón que afea la defensa de Madrid… Carrillo, que daba órdenes de libertad, contraseñas convenidas para sacar a determinados presos… y matarlos”.
Los vascos en el Madrid sitiado, Ekin, Buenos Aires, 1945, p. 66, 68 y 78.
Como verá don Gabino hasta los del PNV lo tenían bastante más claro que VE.
Las ejecuciones de noviembre y diciembre en Madrid fueron dirigidas por Carrillo, Consejero de Orden Público.
G. Cabanellas, La guerra de los mil días, Buenos Aires, 1973, Vol. II, p. 813.
Hijo del General Cabanellas uno de los generales, junto con Queipo y Sanjurjo, que más hicieron por traer la República. Los tres sublevados el 18 de julio. El hijo fue un notorio republicano hasta su muerte en el exilio.
“No se trata de ejecuciones espontáneas, como las de las primeras semanas… sino… de todo un programa de eliminaciones políticas, exigido por Koltsov (periodista soviético, agente de Stalin en Madrid), y aceptado por el Gobierno”. La documentación de la Causa General es abrumadora como prueba de responsabilidad de Carrillo, del Director General de Seguridad Muñoz, y del Delegado de Orden Público, Serrano Poncela, ambos a las ordenes directas del primero y todos del PCE. Resulta particularmente trágica la firma de Serrano al pie de una orden dictada el 26-11-36: “Sírvase poner en libertad a los presos que se relacionan al dorso”.
Figuraban 26 nombres. Fueron ejecutados inmediatamente. Casi todas las órdenes eran iguales.
R. de la Cierva, La historia se confiesa, Barcelona, Planeta, 1976, T. III, p. 27.
La Junta de Defensa publicaba una nota en la prensa:
“Saliendo al paso de una infamia… Ni los presos son víctimas de malos tratos, ni menos deben temer por su vida. Todos serán juzgados dentro de la legalidad”.
Causa General, Madrid 1944, cap. VII, p. 239.
El 24-11-36, La policía encabezada por el Director de Seguridad Serrano Poncela (segundo de Carrillo) y el ruso Koltstov entra en la embajada de Finlandia y detiene a 525 refugiados, que luego serían asesinados.
“Limpiar un poco Madrid; echar aunque no sean más a 30.000 fascistas; fusilar, aunque solo sea a un millar de bandidos”.
M. Koltstov, Diario de la guerra de España, París, 1963, p. 114 y 261.
Koltsov desertó posteriormente a USA para escapar de las purgas de Stalin, cuando nuestro demócrata, del Alcalde, Carrillo era su fiel amigo y admirador. Una vez en USA hizo sabrosas declaraciones a la CIA.
El veterano comunista Castro Delgado, ministro por entonces, nos contaba.
“Aquí no se pretende hacer justicia, sino implantar el terror; por eso, ¡no te importe equivocarte!... Vale más matar de más que de menos”
Hombres madre in Moscú, p. 391 y 429.
“Los presos más peligrosos… la mayor parte de ellos fueron fusilados… Exterminar o ser exterminado se convirtió en la consigna de Madrid”.
RG. Colodny, brigadista comunista. Asedio a Madrid, Ruedo Ibérico, París, 1970, p. 50.
Nos contaba el mismo PCE en su libro colectivo “Guerra y revolución en España”, Progreso, Moscú, 1968, p. 187:
“Carrillo… Cazorla… tomaron las medidas necesarias para mantener el orden en la retaguardia… en dos o tres días se asestó un serio golpe a los… quintacolumnistas”.
Si lo sabrían estos, también demócratas naturalmente.
Hay una protesta del Cuerpo Diplomático de Madrid. La lleva a cabo el delegado de la Cruz Roja Internacional Henry Henny, acompañado por el doctor Schlayler, encargado de Negocios de Noruega y el doctor Pérez Quesada, encargado de Negocios de Argentina. Se redactó el informe, el Delegado salió en un avión puesto por la embajada francesa, para entregarlo en Ginebra, sobre Pastrana fue abatido por un caza. El piloto, que resultó herido, aseguró que el avión era republicano. Henny se llevó a Ginebra la bala que le extrajeron y resultó la de un caza republicano.
C. Fernández, Paracuellos del Jarama. ¿Carrillo culpable?, Argos y Vergara, 1983, p. 65.
8-12-36. Se nombra Inspector de Prisiones a Melchor Rodríguez,
“A partir de esa época, la energía con que el nuevo delegado de prisiones -un anarquista- que, en pugna con las demás autoridades rojas, y sobre todo del PCE, actuó desde el primer momento, por su personal y exclusiva iniciativa- acabó con las matanzas de presos”.
Causa General, Madrid 1944, cap. VII, p.239.
Melchor Rodríguez, Director General de Prisiones, consigue quitarle las cárceles a Carrillo tras dura lucha e intentos de asesinato, publica en la prensa de Madrid, el 20-4-37, una denuncia afirmando que Cazorla
“sacaba de las cárceles del Gobierno a los presos absueltos por los tribunales populares para… conducirlos a cárceles clandestinas… está dispuesto a demostrar documentalmente la… política seguida desde la Consejería de Orden Público… por Carrillo y Serrano… por Cazorla… que… estaban deshonrando… al Gobierno de la República. Melchor Rodríguez, con grave riesgo de su vida, acabó con las grandes sacas de las cárceles, teniéndose que contentar, a partir de entonces, el PCE con asesinatos más modestos en sus checas, o hacerlos fuera de Madrid.
Si lo sabría este héroe, no tan demócrata como don Santiago, supongo le parecerá al señor Alcalde.
Carta de G. Dimitrov (Secretario General de la KOMINTERN, encargado por Stalin de controlar la guerra en España) a Voroshilov (Comisario del Pueblo para el Ejército y la Marina, ministro de Guerra de Stalin), 30-7-37. Hablan de Irujo (ministro de Justicia en Valencia):
“Quería detener a Carrillo, secretario general de la Juventud Socialista Unificada, porque cuando los fascistas se estaban aproximando a Madrid dio orden de fusilar a varios funcionarios fascistas detenidos… está organizando una investigación sobre comunistas… que trataron con brutalidad a los fascistas prisioneros”.
Irujo salió del Gobierno, como era de esperar.
España traicionada, Planeta, 2002, Barcelona, p. 278.
Libro basado en la apertura, en los años 1990 y 1991, de los archivos soviéticos. R. Radosh, profesor emérito de la City University de Nueva York; M.R. Habeck, Coordinadora del Russian Military Archive, Universidad de Yale; G. Sevostianov, de la Academia de Ciencias de Rusia, investigador del Instituto de Historia Universal de Moscú.
Como verá VE también gente tan demócrata y seria como el Secretario General de la KOMINTERN y el Comisario del Pueblo para el Ejército y la Marina del notorio, también luchador por la democracia, Stalin se lo cuentan la mar de bien.
Tiene don Santiago otra faceta que a VE seguro admira también. Es la de héroe.Le narro: Cuenta Carrillo a Oriana Fallaci:
Yo la guerra la he hecho de verdad, durante tres años, disparando y matando. El Europeo, octubre, 1975. Seguía. El 18 de julio salí de París para combatir en San Sebastián. Los nacionalistas vascos nos quisieron fusilar, estábamos contra el paredón y me salvo un camarada. Formé parte de una columna que iba a tomar Aguilar de Campoo, armado con una escopeta de caza. Pasamos a Madrid a través de Francia, fui capitán de una compañía, comisario de un batallón, derrotamos a los marroquíes, que eran gigantescos y les hicimos muchos prisioneros, el 6 de noviembre pasé a ser miembro de la Junta de Defensa.
R. Debray, Demain l´Espagne, Seuil, París, 1975, p. 61 y 62.
Lister, que si sabía del asunto, nos lo cuenta de otra manera:
“De todo lo contado lo único cierto es que estaba en París el 18 de julio, todo lo demás se lo inventa. Estuvo más de un mes en Francia viendo como iban las cosas y únicamente cuando vio que iban bien regresó a París. ¿Por qué de sus andanzas solo da un nombre, de una persona muerta ya (se refiere a Modesto)? ¿Por qué no da el nombre del batallón ni de la compañía? ¿Por qué no cita el lugar y la fecha de la batalla contra los gigantes marroquíes? Si se repasan periódicos de la época se encuentran fotos y reseñas de la actividad militar de todos los dirigentes de las JSU (Juventud Socialista Unificada), ninguna de Carrillo (líder de la JSU). La explicación es sencilla; después del mes de heroica reflexión en París, esperó discretamente en Madrid ser nombrado jefe de la policía, cargo para el que se requerían condiciones muy diferentes a las necesarias para batirse en el frente.
E. Lister, ¡Basta!, G. del Toro, Madrid, 1976, p. 173 y 174.
Posteriormente en un libro de Bardavio, ya muerto Modesto, cuenta Carrillo que peleó, con el grado de capitán, en Navalperal de Pinares. En aquella batalla intervinieron unos 7.000 nacionales, de los cuales solo 500 eran moros. Fue un triunfo total de los franquistas, que, el 9 de octubre, toman del pueblo, cogiendo un gran botín y numerosos prisioneros.
JM. Martínez Bande, La marcha sobre Madrid, San Martín, Madrid, 1968, p. 217.
Hasta primeros del 37 está en Madrid, pasa a Valencia, donde está hasta enero del 38.Lister sigue contando:
Prieto publicó un decreto ordenando que, todos los que estuviesen en edad militar, tenían que incorporarse al frente, quería con ello darle un golpe a tanto emboscado hijo de gente bien, entre ellos, padres de la Patria en las Cortes y dirigentes de las JSU, a los que estábamos en el frente la medida nos alegró. Todos los jefes de las JSU, entre ellos Carrillo, se escaquearon.
E. Lister, ¡Basta!, p. 175.
Nos sigue contando Carrillo :
“Durante el periodo en que yo estaba en el V Cuerpo de Ejército, con el general Modesto”.
R. Debray, Demain l´Espagne, Seuil, París, 1975, p. 84.
Líster pregunta:
“¿Dónde? ¿En que fechas? ¿Con qué grado?”.
E. Lister, ¡Basta!, p. 174.
Coincide Lister, en todo, con R. Salas Larrazábal. Éste nos explica que también se escaqueó el amante de la Pasionaria, camarada Antón.
Historia del Ejército Popular de la República, Madrid, E. Nacional, 1973, p. 1.617 y 1618.
Carrillo, en la Felguera (16-1-04), les aseguraba que ésta era hija de minero y esposa fiel de minero. El minero, en el mientras tanto, estaba peleando en el frente de Guadarrama voluntario, donde moriría Modesto, que era muy meticuloso, nombra a todos los comisarios suyos y de unidades subordinadas, a Carrillo no lo cita nunca. Solo en una reunión del Comité Central del PCE (enero 39) y una vez que estuvo de visita en el frente:
“Carrillo estuvo con aquella unidad (47 División) esos días y los siguientes” (primeros de enero del 37).
Modesto se manifiesta orgulloso de tenerle entre ellos.
J. Modesto, Soy del Quinto Regimiento, Globe, París, 1969, p. 203, 234 a 315 y 370.
Carrillo huye a Francia el 8-2-39, la guerra acabaría gozosamente dos meses más tarde. Lister cuenta de su regreso a la lucha:
“En el avión que salí de Toulouse… para la zona centro-sur la noche del 13 de febrero… íbamos trece viajeros a pesar de tener el avión 33 plazas… esos miembros del Buró Político y de la comisión ejecutiva de las JSU (Carrillo)… daban la guerra por terminada”.
E. Lister, ¡Basta!, p. 169 y 170.
Carrillo lo cuenta de otra manera en el folleto “¿A dónde va el Partido Socialista?” (1959). Escribe:
“Vino marzo de 1939 y el golpe de Casado en Madrid… yo no pude participar personalmente en esa lucha… siéndome materialmente imposible regresar a la zona centro-sur”.
Lister concluye:
“Carrillo da… diferentes versiones… al hecho de no ir a la zona centro-sur… todo ello para ocultar la verdadera razón, su cobardía. Carrillo pasó a Francia el 8 de febrero… Casado dio el golpe el 5 de marzo. Tuvo casi un mes para decidirse a volver, pero al final prefirió París a Madrid”.
E. Lister, ¡Basta!, p. 171
Tagüeña, refiriéndose a Carrillo, escribe:
“Siempre lo había considerado dispuesto a subordinar todo a sus ambiciones políticas”.
M. Tagüeña, Testimonio de dos guerras, México, 1973, p. 359.
Tagüeña había sido, antes de la guerra, líder, con Carrillo, de las JJSS, después se hizo también comunista, llegando a mandar un Cuerpo de Ejército en el Ebro. Fue muy valiente y honrado, empezó la guerra de miliciano raso. Le cuento también don Gabino la faceta pacifista y benéfica de su admirado don Santiago: Nos contaba:
“Yo no condeno la violencia. No estoy contra la violencia. La acepto cuando es necesaria. Y si la revolución va a tener necesidad en España de la violencia, como ha tenido necesidad en otros países (más que en ninguno en todos los países comunistas que en el mundo han sido), estaré pronto para ejercitarla… La condena de muerte a Franco, la firmaría, sí… Estoy entre los españoles que piensan que ver morir a Franco en la cama es una injusticia histórica… Yo nunca he esperado que Franco muriese y he hecho lo posible para cazarle antes de que se muera… ¡Pienso todavía cogerle antes de que se muera!”.
Declaraciones de Carrillo a Oriana Fallaci, semanario “L´Europeo”, 10-10-75.
Bardem, hablando de Ricardo Muñoz Suay, escribe que Carrillo le dijo estando solos, cara a cara, de hombre a hombre:
“Ese se hubiera merecido aparecer una mañana en la cuneta”.
Poético recuerdo de los famosos “paseos” de nuestra guerra civil. Es muy posible que Carrillo haya dicho eso, dijo, y sobre todo, hizo cosas peores, es un maestro de muertos en la cuneta, pero resulta que fui, hasta su muerte, buen amigo de Ricardo y él me enseñó en su casa de Barcelona, una carta manuscrita de Carrillo en la que éste le decía que un hombre como él, que había pasado tantos años en el “partido” y sacrificado tanto, no podía abandonarlo definitivamente por motivos tan nimios, y que el “partido” le necesitaba.
C. Semprún Maura (comunista estalinista, luego arrepentido), Libertad Digital, 1-1-03.
De ninguna manera quiero que al señor Carrillo se le castigue por lo que hizo, cosa que con la legislación mundial en cuestión de genocidio y crímenes de guerra sería indudablemente posible. Soy católico y de derechas, tengo la obligación y las ganas por ambas cosas de perdonar. Ahora bien no consiento que mi Alcalde, a quien voté siempre, me tome el pelo de esa manera tan cruel. Estese VE tranquilo porque ya no le votaré más. Es lastimoso que los del PP, aunque tengamos la razón, no tengamos derecho a ganar con los jefes que tenemos. VE como Alcalde lo hace muy bien, pero es repugnante como nos desprecia a sus votantes.
Quedo a su disposición y le saludo atentamente.
Francisco Alamán Castro
Nota de la redacción:
Circulada esta carta por D. Enrique de Aguinaga a su agenda de direcciones, Pilar Urbano dirigió, en su calidad de destinataria, a las mimas direcciones la siguiente respuesta, que publicamos como primer comentario

17 Comments:
Carta de Pilar Urbano a Enrique de Aguinaga:
Estimado Enrique de Aguinaga:
Soy Pilar Urbano, como verás por el remite. A más de desearte salud física y mental, estas líneas son para encarecerte por enésima vez que no incluyas mi dirección electrónica entre las del grupo de tus 'corresponsales' -que quizá sólo sean tus sufridos e involuntarios 'receptores', como yo misma-. Hazme ese favor, Enrique: elimina mi nombre de tu prolífera mensajería política.
En segundo lugar: no me interesan los documentos que me envías. Me producen malestar. Pienso que -ética, política y socialmente- no es bueno exasperar la convivencia con esa removida de viejas historias, sean verdaderas o falsas, a que os dedicáis con sospechoso afán unos cuantos nostálgicos del franquismo.
Enrique, salvemos la amistad y los buenos recuerdos de tiempos docentes en la Escuela de Periodismo -tú, profesor; yo, alumna poco asistente-, pero dejemos/dejad de toquetear cosas tan serias y preciadas como la paz civil y la concordia entre españoles cuyos padres o abuelos lucharon en un bando o en otro hace ya ¡¡setenta años!! La democracia española nos ha costado mucho a muchos. Y la queremos. No sigáis por ahí, Enrique. No enrarezcáis el ambiente con esos torvos vuelos de moscardones sobre espectros del pasado.
No hace falta decirte, ilustre profesor, que ese Santiago Carrillo al que denostas 'cooperó' positivamente para la instalación en España del sistema de libertades democráticas, haciendo que el grueso PCE que entonces lideraba y las aún más magras CCOO, que también le obedecían, a) renunciasen a la despendencia, a la disciplina y a la ayuda financiera de la Internacional Comunista; b) aceptaran la Monarquía como forma de Estado; c) asumiesen como propia la bandera roja y gualda; d) apostaran sin tibiezas por la unidad territorial de una España indivisible; y c)votasen macizamente SI a la
Constitución. Que a ti no te gusten esos logros es ya otro cantar. Pero cántalo en el
patio de tu casa. No en la calle libre y confiada por donde transitan los correos electrónicos. La guerra civil concluyó. Franco murió. La inmensa mayoría de los españoles no quisimos reajustes vengativos de cuentas, ni vueltas de tortilla. Dimos un ejemplo al mundo aquí no hubo vencedores ni vencidos, al ser restaurada la democracia. Y la única sangre vertida fue la que provocaron ETA y ciertos
grupos 'ultras'. Pero, lamentablemente, a estas alturas algunos se empeñan en remover las tumbas. Me causa profunda tristeza que, con la experiencia de tus años, te prestes a secundar y airear esas carroñeras tareas. No espero disuadirte. Pero, en conciencia, tengo que protestar y hacer que lo sepan todos esos respetable 'codestinatarios' que tú mismo has elegido.
Un abrazo. Y reitero lo dicho: noticias tuyas personales, cuantas quieras, las recibiré con sumo afecto; pero no me envíes ni un email más de este tipo, por favor.
Pilar Urbano
Nota de la redacción:
Esta e-mail de Pilar Urbano a Enrique de Aguinaga, circulado a su vez a las mismas direcciones, ha provocado una serie de réplicas, que recogemos en los siguientes comentarios.
Replica de Enrique de Aguinaga a Pilar Urbano:
Querida Pili, hermana en Cristo:
1.- O felix culpa! quae talem ac tantum meruit habere epìstolam.
Hasta ahora había obtenido la callada por respuesta a mis
mensajes anteriores en los que admitía delicadamente tu ofrecimiento de enviarme un sacerdote de tu Casa.
2.- Me has descendido de querido a estimado. Acepto la degradación. Y tratare de recuperar el tratamiento perdido. ¡Ayúdame!
3.- De acuerdo con tus deseos, causas baja en mi directorio colectivo, no sin aclararte que los mensajes que te molestan (¿también los de Juan Pablo II?) los recibo por la misma vía y me limito a reexpedirlos.
4.-Completamente de acuerdo en que no es bueno exasperar la convivencia con la removida de viejas historias. Pero eso deberías decírselo a los desenterradores organizados, a los destructores de vestigios históricos, a los que proponen
la reapertura de juicios de cuarenta años, a los partidarios de reconvertir (?) la Basílica del Valle de los Caídos, a los que siguen clasificando a los españoles en buenos y malos, a los que vuelven la historia como un calcetín, protegido
por la censura invisible y, en definitiva, al presidente del Gobierno y a toda laya de antireconciliadores, que han recreado el exilio interior y la proscripción. Los mensajes que tanto te molestan no pasan de ser un modesto intento de rectificación de las
tergiversaciones y sectarismos de los revanchistas, que imperan en todo lujo de medios de comunicación.
5.- Rechazo el plural de os dedicáis, con sospechoso afán, unos cuantos nostálgicos del franquismo. Voy por libre, como siempre, siendo yo y mi circunstancia. Desde mi independencia, no me incluyo en grupo alguno, a excepción del joseantoniano
en su propósito intelectual de restituir la memoria ultrajada del alma limpia de José Antonio, como patrimonio del pueblo español. No siento la menor nostalgia del franquismo que tu (35 años) y yo (los 40) vivimos tan ricamente, en la oposición de cucharilla de plata o en la adhesión de la plaza de Oriente (1947). Lo que no admito es que el franquismo (chivo expiatorio) sea la suma de todo mal sin mezcla de bien alguno. Lo que no admito es el juicio sin conocimiento o con mentira. La primera derrota del comunismo en campo abierto, en una forma de guerra religiosa , impidió que los españoles nos convirtiésemos en una especie de albaneses. Lo que no admito es la tosca clasificación franquista-antifranquista que es una contradictio in terminis con la reconciliación deseada.
6.- Rechazo, pues, los plurales de no sigáis por ahi, no enrarezcáis el
ambiente con esos torvos vuelos de moscardones sobre espectros del pasado.
Ya te he señalado donde están, evidentemente, los aeródromos de
donde parten esos moscardones de torvos vuelos. A ellos, con tus
reclamaciones, que yo, emérito proscrito, ando solo por el monte.
7.- No denosto a Carrillo. Me he limitado a reenviar una carta recibida, firmada por Francisco Alamán Castro, al que te puedes dirigir, sobre todo si tienes pruebas fehacientes de que Carrillo no dirigió el genocidio de Paracuellos del Jarama.
8.- No se como puedes imaginar gratuitamente que a mi no me gusten el sistema de libertades democráticas, la desvinculación de la Internacional Comunista, la Monarquía como forma de Estado, la bandera rojo y gualda, la unidad de una España indivisible o la Constitucion (que he jurado siete veces por escrito). =-O =-O =-O . Puede ocurrir que perciba una restriccion de las libertades democráticas o un incumplimiento de la Constitución, que coartan mi libertad de expresión, que tu también me coartas, reduciéndola al patio de misa casa (que por cierto no tiene patio). Cuestión de dosis.
9.- Insisto, porque insistes. Yo no me presto a secundar y airear esas carroñeras
tareas. Está bien claro que tales son otros: los que creen que la guerra civil (¿Cruzada con mártires en los altares?) está abierta y que Franco no ha muerto y, por eso, hay que rematarlo; los que pugnan por reajustes vengativos de cuentas o vueltas de tortilla; los que se empeñan en remover las tumbas. A esos, representados
por el Presidente del Gobierno, que ha empezado por desenterrar el cadáver de su abuelo, tus protestas, tus rechazos, tus reclamaciones, tus condenas, que no me importaría recibir por este mismo correo.
10.- A mi, que soy un anciano enfermo, al borde la tumba, solo preocupado por la vulneración de la verdad, dame limosna, como aquella hermosa carta que me escribiste a la muerte de Manolis; pero no me regañes ni hagas meritos conmigo, por favor, que los ancianos somos muy sensibles y nos puede dar el infarto. Creo que, con tu perspicacia, habrás advertido que me he limitado a rechazar tus imputaciones sin corresponder con otras. Y no te lo digo para que me lo agradezcas, sino para que veas que estoy más cerca de la Teología que de la Política, que, por lo visto, tanto te excita.
Como no suprimo los abrazos rituales, me despido de ti con mi formula cordial:
Mi mano abierta para ti, siempre queriéndote.
Enrique
Carta de Jaime Suárez a Pilar Urbano
Sra. Dª Pilar Urbano
Madrid
Muy Sra. mía,
En relación con su mensaje a D. Enrique de Aguinaga, de ayer 5 de mayo, del que ha tenido la amabilidad de hacerme llegar copia, y de la que le acuso recibo, pongo en su conocimiento:
Mi solidaridad con el Sr. Aguinaga y el rechazo más absoluto de su epistolar descalificación difundida por Usted “Urbi et Orbi”.
Considerarme incluído entre los por ud. acusados de “carroñeras tareas” y por los mismos motivos que aduce contra el Sr. Aguinaga.
Anunciarle que tanto la carta abierta al Excmo. Sr. Alcalde de Oviedo de D. Francisco Alamán Castro, de 27 de marzo de 2004, circulada por el Sr. Aguinaga, que ha originado su carta, como cuanta documentación pueda hacerse pública sobre este asunto serán difundidas por todos los medios a mi alcance, y especialmente en la weblog www.gacetapatriota.blogspot.com porque me parecen muy interesantes estos dos asuntos:
La memoria de la guerra civil, en la transición y hoy.
El papel del Sr. Carrillo en ellas, y ahora.
Le adelanto que, en cuanto a nuestra última guerra civil, siempre he pensado que la única manera de no reincidir es no olvidarla y tenerla siempre muy presente. Aunque sólo sea como homenaje debido a quiénes consideraron entonces no inútil su sacrificio, pensando que con él no tendríamos los españoles que volver jamás a nuestras seculares cainitas andadas.
Sobre el Sr. Carrillo, reitero, una vez más, mi admiración y respeto por cuantos, de uno y otro lado y equivocados o no, defendieron sus ideas sobre lo que consideraron en 1936 lo mejor para España, con un fusil en la mano y en el frente. También, mi absoluto desprecio para quiénes, por el contrario, emboscados en las retaguardias de uno y otro bando, ejercieron el terror y el crimen llevando la desgracia y el dolor a tantos hogares españoles. Y, entre esos cobardes asesinos de retaguardia, figura, y en lugar muy significativo, su defendido el Sr. Carrillo.
Si se hubiese molestado en consultar el Diccionario de la RAE , sabría que carroñero significa, como adjetivo, “perteneciente, relativo a la carroña” y, dicho de un animal, “que se alimenta principalmente de carroña”. Y carroña significa, además de carne corrompida, “persona, idea o cosa ruin y despreciable”. Pues bien, Sra. Urbano, suponiendo que el Sr. Aguinaga sea animal, -que lo es, aunque racional-, de ser carroñero tendría que haberse comido al Sr. Carrillo. Y, ud., que es tan amiga de quien defiende, puede comprobar que así no ha sido.
Por último, lamentar el tono de su carta al Sr. Aguinaga poco propio de su prestigio profesional.
Muy atentamente
Jaime Suárez
Carta de Ismael Medina a Pilar Urbano
Estimada Pilar:
Por una vez, y sin que sirva de precedente, entro al trapo del controvertido tema de la retrohistoria política española. Me lo reclama tu respuesta a Enrique de Aguinaga de la queme haces ocasional destinatario.
Respeto tu actitud frente a la inevitable exhumación de lo que realmente fue Santiago Carrillo y de sus responsabilidades. También la de aquellos que divulgan esos y otros documentos sobre nuestro pasado conflictivo. Aunque la verdad histórica pueda ser ingrata para unos u otros, tampoco es lícito componer la figura del avestruz para esconderla. Está ahí y forma parte inocultables de la historiografía. Otra cosa, asimismo opinable, es que la verdad histórica se utilice como ocasional arma arrojadiza . Pero en este caso conviene tomar en consideración quien ha tirado la primera piedra y admitir que esa removida de las aguas no podía por menos que provocar la reacción de alguno de los descendientes de los ametrallados en Paracuellos y que su recordatorio de la verdad circule por redes de Internet en las que todavía hay margen para la libertad de expresión mediatizada en otros ámbitos de los medios convencionales.
Soy, por mi edad, uno de aquellos a los que se ha dado en llamar niños de la guerra, aunque se proponía englobar bajo esa etiqueta a los del lado que se dice republicano. Pertenezco a una familia de humilde origen, siempre unida, en la que había de todas las tendencias y militancias, siempre sentidas y servidas con honestidad. Viví durante los tres años de guerra en zona roja. En aquella zona, quiero recordarte, no se hablaba de la II República salvo en los papeles oficiales. Se hablaba y se escribía de República Popular, de Ejército Popular, de Ejército Rojo. Y cosi via, que dicen los italianos. Hasta marzo de 1938 viví en Cuenca, a medias entre la casa de mi tío sastre (secretario de su sindicato de la CNT y hermanos mayor de Cristo de los
Almendrones, que así de paradójica es mi gente) y en el tejar de una de mis tías, incautado por la UGT y convertido de colectividad en la que me asignaron el papel de pastor de un hato de 12 ovejas.
El 1 de agosto de 1936, a las 12 de la mañana, contemplaba desde un ribazo el espectáculo de la columna del Amanecer acantonada en la próxima carretera. Sacaron a uno de un camión lo pusieron frente a un anuncio de Pirelli, a 50 metros de donde yo estaba, y lo fusilaron. Y allí se acabó mi infancia. Presencié profanaciones, como la quema del cuerpo momificado de San Julián , el expolio de la catedral, cadáveres de sacerdotes y civiles (el de un contrapariente de 17 años, conocido como el Vasco, lo recogí junto a uno de sus tíos el 20 de noviembre junto a las tapias del cementerio, en que yacía junto a otros cadáveres), fui testigo de no pocas atrocidades, como la del sacerdote al que, en el pinar de Jábaga, próximo al tejar, ataron al tronco de un pino le sacaron los ojos, le cortaron las orejas , la lengua y los genitales, para luego, agonizante acribillarlo a balazos. De regreso a Jaén conocí lo que allí había sucedido, como el apuñalamiento Carrera abajo de los
monjes de la Merced, en la que participó Ignacio Gallego, quien paseó triunfante en un carrillo de basura una de los sanguinolentos cadáveres. Creí y fui jefe de la sección de estudiantes del Sindicato de la enseñanza de la CNT (Todavía conservo el carné) en lucha contra la FUE.
Al igual que yo, muchos niños de la guerra necesitábamos superar con un ideal aquellas terribles experiencias. Me ganó la Oración de los Caídos de Falange Española y, tras leer su testos, me hice resueltamente joseantoniano. Conviví fraternalmente en el Frente de Juventudes y en el SEU con hijos de fusilados por los rojos y por los nacionales. Y procuré no exhumar aquellos terribles recuerdos. Los guardé para mí y
ni tan siquiera los he relatado a mis hijos ni a mis nietos. Incluso publiqué en "Arriba" un artículo titulado "Victoria también para los vencidos". Por eso me irrita, y comprendo que violente a otros familiarmente afectados, el empeño de los tontilocos de este gobierno en desenterrar el hacha retrospectiva de una guerra que muchos habíamos superado, movidos por el afán de construir una España mejor. Y que lo hagan, además, unos sujetos que vinieron al mundo de las percepciones conscientes cuando incluso se había acabado el régimen de Franco. Y tantos de ellos, a izquierda y derecha, provenientes de familias que medraron en el franquismo. Se necesita ser muy malvado y estúpido, o ambas cosas a la vez, para hacer coincidir la retirada innecesaria de la estatua ecuestre de Franco y el homenaje a Santiago Carrillo, con negra historia y no sólo por lo de Paracuellos sino en la represión de los propios compañeros, al alimón con la Pasionaria. Era natural que esta desdichada iniciativa provocara la reacción de los afectados. Dudo entre si son tan estúpidos que no midieron las consecuencias o si fue una calculada provocación para crear polémica y desviar la atención de problemas más profundos e inquietantes como son el origen real de la matanza del 11 de marzo, las paralelas negociaciones con ETA y el descuartizamiento de España.
Y una nota final, ya que después de muchos años tomo contacto ocasional contigo. Nada tuve que ver con la acción institucional del 23 de febrero, pese a que Calderón filtrara informaciones falsas sobre mí y algunos otros para ocultar su propia participación y del CESID en aquella maniobra cuyas tres posibles salidas serían ventajosas para la Monarquía.
Cordialmente.
Ismael Medina
Carta de Miguel de Aguinaga
Sra. Urbano:
Estoy de acuerdo con el contendio esencial de su respuesta, salvo en un pequeño detalle: los que se dedican a desenterrar esqueletos con "sospechodo afan" son otros. Estos señores nostalgicos del franquismo estan tranquilamente en el patio de su casa, disfrutando o sufriendo su nostalgia, y se limitan a responder a quienes se empeñan en mantener viva la lucha contra la dictadura. Esos sí que tienen un "sospechoso afán", que es
precisamente, uno de los motivos del desencanto de muchos que, como yo, nos moviamos en sectores ideologicos de izquierda.
Y es que, Sra. Urbano, uno no se puede vestir de demócrata a base de denostar la pasada dictadura. La dictadura se ha acabado, la democracia ha triunfado, cuidemos la democracia luchando contra la demagogia, el
sectarismo, la insolidaridad, la intolerancia..., busquemos la convivencia, el respeto a las opiniones ajenas.
Quienes pretenden mantener viva la lucha contra la dictadura como reivindacción de la democracia es porque no saben ofrecer otra cosa para conservar su clientela. Y eso es muy malo Sra. Urbano, porque genera enfrentamiento cuando debería buscarse la convivencia, se traduce en revanchismo cuando debería buscarse la reconciliación.
No presumamos de demócratas, cuidemos la democracia.
Miguel de Aguinaga
Carta de Santiago de Aguinaga a Pilar Urbano
Señora Urbano:
Estando de acuerdo con usted en gran parte de su discurso (un nuevo milagro conseguido por Don Enrique) lamento disentir en algo sustancial: esa democracia que usted y yo tanto amamos se basa precisamente en que personas como el Sr. Aguinaga expresen sus ideas con libertad sin que nadie les empuje a plantearlas únicamente "en el patio de su casa".
No me proscriba usted a mi padre, que es el único que tengo y, además, le quiero mucho.
Santiago Aguinaga
(Hijo pequeño, que no menor, de Don Enrique)
Carta de Sor Leticia del Santísimo Sacramento
(Santiago de Compostela)
Querido Enrique :
Acabo de leer tu último correo dirigido a Pilar.
Por mi parte sí que me puedes seguir enviando TODO LO QUE QUIERAS, referente a estos asuntos como a cualquier otro. Los leo con interés y me parece que no sobra ni una coma.
No te he contestado antes porque este mes de abril lo tuve super lleno de cosas que me gustaría contarte. Iré poco a poco a medida que pueda pues los finales de curso siempre son agobiantes.
¿Sabes que ya hice mis Bodas de Oro de Religiosa? Ya son 50 años de mi entrega "oficial" a Dios y te digo que estoy tan feliz como siempre y mil años que viviera haría lo mismo; te contaré con detalle cómo lo celebramos "internos" y con sencillez. Te escribiré pronto, tengo ese propósito.
No te califiques como "anciano enfermo", pues la edad de uno es la edad del espíritu. ¿A que siempre lo has pensado así? En cuanto a la enfermedad lo llevas de maravilla pues creo que el "enfermo" es el que no se interesa por la vida, y tú la vives a tope. De manera diferente a otras veces, a otros años, pero solo Dios "que ve lo que hay en cada corazón", sabe que vives en plenitud. Porque sabes AMAR y porque sabes RECORDAR con fe y amor. Sigue adelante siendo siempre "tú mismo". Eso es lo que vale.
Con cariño, un abrazo grande. Y otros a toda "tu descendencia-transcendencia". S.L. (Cristina)
Carta de Emilio Álvarez Frías
Señora Urbano:
Estoy de acuerdo con usted en que no es ni ética, ni política, ni socialmente bueno exasperar la convivencia con esa removida de viejas historias. Pero reconocerá conmigo en que no ha sido el Sr. Aguinaga, ni lo soy yo, ni otros muchos españoles los que nos hemos dado en traer a cuento tiempos pasados. Hay otros que se están situando en el año 34, a los que podría dedicar algún trabajo como los que en otro tiempo escribiera con
profusión.
Lamentablemente, no creo que exasperemos, sino simplemente, en la mayoría de
los casos, intentamos situar la Historia en su punto justo, pretendemos romper la manipulación que se está haciendo de los españoles, y nos gustaría caminar por los dulces edenes en los que debe encontrarse usted, al parecer plena de satisfacción.
Que Dios la mantenga en ese mundo maravilloso de la libertad en que se halla, a la que contribuimos decididamente muchos españoles con el esfuerzo año tras año.
Emilio Álvarez Frías
Carta de José Luis Esquivel
Animo, querido profesor. Y nada de autoretratarse como un anciando al borde la tumba. Aún debe haber mucho espíritu por delante.
Saludos a Atocha, de quien supe por sus anécdotas en clase de doctorado. Saludos desde Montyerrey, México. Estamos con sted los que lo apreciamos en México.
José Luis Esquivel
Carta de Antonio D. Martínez de Saavedra
Estimada Sra.: Como codestinatario de su mensaje a Aguinaga me veo
involucrado en sus discrepancias. Puede parecer excesiva la difusión de su carta, para que todos nos enteráramos del desacuerdo, cuando con un buen "anti-spam" hubiera satisfecho su deseo de no tener que leer lo que Aguinaga le remita; las ofertas de Viagra, bloqueadas por Norton, las elimino
directamente, sin que nadie se entere de que las recibí. Ahora, por la forma de difusión, creo que les debo a los demás codestinatarios conocer mi opinión.
De antemano mi respeto por su persona y su libertad, lo que no significa coincidir con el tenor de su escrito. Es indiscutible que con la Constitución hubo un pacto explícito de convivencia, que no de olvido, formalmente asumido por Carrillo y casi todos los demás; a Carrillo le interesaba más que a cualquier otro, dada su actuación pública durante las sacas de presos, los paseos hasta Paracuellos o más cerca en las propias calles de Madrid, etc. En Alemania se llegó a Nuremberg por los vencedores, en algunos casos por menos.
Comprendo el afán de los que buscan a sus muertos en fosas de campos y cunetas..., pero hágase cualquiera que haya sido el matador. No participa del espíritu de concordia la memoria histórica parcial y partidista, y la explotación por ciertos medios de comunicación.
A mí me hubiera gustado (es un decir a estas alturas) saber donde están los restos de mi padre y de mi tio. Vivíamos en el Madrid de 1937. El segundo, que trabajaba en el diario Ya, salió un día para su tarea... y no volvió. Mi padre fue sacado a culatazos de casa, metido en un coche y... supongo que le darían el paseo hasta Paracuellos. ¿Tendríamos derecho mi madre y yo a que se nos diera el mismo apoyo que se ha dado a otros, muertos en otros sitios por otros asesinos? ¿O sólo asesinaron los de un bando y no los del otro?
Creo recordar también que fue con la llegada de Aznar al Gobierno cuando la "memoria histórica" se comenzó a utilizar como arma de lucha política, no por la legitimidad de las búsquedas, sino por la tendenciosidad de la explotación de las noticias de hallazgos.
No tenía ningún interés en resucitar estos temas, pero me los han puesto delante de las narices, recordándome que yo también soy un huérfano de guerra, pero no del campo de batalla.
Atentamente
Antonio D. Martínez de Saavedra y Tabernero
Mensaje de Leticia Gayo
Querido Enrique,
Muchas gracias por tus correos, hoy al volver del puente he visto el de la carrillada y éste. Me pongo de inmediato a darles la circulación oportuna...
Me hace mucha ilusión que me incluyas entre tus destinatarios, pero sobre todo, me alegra saber de ti y espero que ya estés totalmente recuperado de la operación que te impidió apuntarte a la mesa redonda de noviembre en Alicante. Fue un acto interesantísimo, y a mí me resultó particularmente emocionante.
Espero que tengamos ocasión pronto de comentarlo.
Un abrazo muy fuerte,
Leticia Gayo
Carta de Miguel Ángel Loma
Querido Enrique,
Como no se trata de aprovechar el desacertadísimo correo de la Sra. Urbano (tanto en su contenido como en su ámbito de envío) para darle leña al mono, porque creo que juega en campo ajeno, pero pudiera derivarse de lo que en él decía que tus destinatarios, o bien formamos parte de una especie de banda de la porra internética, o bien somos unos sufridos receptores que quedamos estigmatizados por el hecho de que aparezcan
nuestros nombres en tu listado de direcciones, y por si te plantearas la duda de continuar enviándome todo aquello que consideres de interés, te aclaro que, con independencia de que con unos contenidos esté más de acuerdo que con otros, los recibo todos con muchísimo gusto sabiendo que proceden de
ti, y que a tu edad sigues luchando por la defensa de una historia y unas ideas hoy proscritas.
Desde la primavera sevillana, recibe un fuerte abrazo de uno que te quiere y te comprende.
Miguel Ángel Loma
P. D.: Cuídate de los médicos de Leganés.
Carta de Pedro Turú a Pilar Urbano
Respetada señora:
Andaba introducido analizando la Modernidad líquida de Bauman cuando recibí dos copias de correo electrónico. Una de ellas de mi amigo joseantoniano Enrique de Aguinaga y otro de una persona a la que no tengo el placer de conocerla ni siquiera haber leído nada suyo, pero por lo que intuyo fue y/o es, una gran periodista.
Permítame Dña. Pilar un tratamiento similar al de Dña. Leticia que envuelve respeto y comentario.
Los catalanes acostumbramos a ser pragmáticos y escasamente aduladores. Este chico Enrique, el día 2 le envió una parrafada y usted Le contesta el día 5 (3 días) metiéndonos a todos en el mismo saco, sin tener presente que todo guiso tiene diferentes especies que le confieren sabor, olor, con su pizca de ajinomoto saboreados al disfrute del buen paladar.
Dña. Pilar, (sigo con el respeto y el comentario) mi amigo Enrique, joseantoniano como el que suscribe, es consecuente claro y contundente, pero.. le he advertido varias veces que, en una democracia como la que defiende Dña. Pilar las integridades tienen fisuras e intereses creados siempre por el bien de un “interés superior”, por lo tanto meterse con el “cooperador” Carrillo y su corte celestial de Paracuellos del Jarama contando con solidarios como Dña. Pilar es sólo de alcance divino, y... punto.
Lo que me puede molestar de Dña. Pilar (sigo con el respeto y el comentario) es la liberalidad progresista de la que hace uso y enjuicia en sus palabras “sospechoso afán” “torvos vuelos de moscardones” “carroñeras tareas” “nostálgicos del franquismo etc..
En cuanto a esto último aclarar que al igual que Enrique “voy por libre” y en cuanto a lo anterior lo encuentro no sólo de mal gusto en una periodista que se aprecia de serlo sino que quiere limitar la libertad de enjuiciamiento que es base democrática.
Dña. Pilar -con tratamiento similar al de Dña. Leticia- sería bueno enviar una disculpa a Enrique.
De un desconocido con aprecio.
Pedro Turú
Carta de Francisco Alamán Castro a Pilar Urbano
18-5-05.
Sra. Dª Pilar Urbano Muy señora mía:
He leído el escrito que remite al señor Aguinaga.
Sus historias con este señor del que tenía muy buenas referencias y ahora mejores, que, a lo que se ve, la conoce desde antiguo y bien: “franquismo que tú (35 años) y yo (los 40) vivimos tan ricamente, en la oposición de cucharilla de plata” no me interesan nada. se lo aseguro.
Si me interesan, aunque no demasiado, sus historias conmigo
Señora yo tengo su edad, ya somos viejos, usted y yo nos sabemos todas las milongas que ahora nos cantan, aunque usted se haga la distraída.
Yo tengo la ventaja que no necesito tener buenos apoyos mediáticos, vivo de mi pensión de coronel retirado, y no vivo mal, suficiente, como en toda mi vida.
A pesar de eso estoy de acuerdo con usted: “que -ética, política y socialmente- no es bueno exasperar la convivencia con esa removida de viejas historias, sean verdaderas o falsas, a que os dedicáis con sospechoso afán unos cuantos nostálgicos del franquismo”.
Yo no soy nostálgico ni sospechoso de nada y mis historias son verdaderas y documentadas.
Ni me hice una prestigios periodista con el franquismo, donde, por lo que usted cuenta ahora, solo se podía medrar adorando al Caudillo, ni seguí siendo una prestigiosa periodista sin y contra el franquismo.
Con Franco fui teniente, capitán y comandante, cumplía mi deber con España, creo que bien, cobraba mi paga y ahí se terminaba mi relación con el Régimen. Mi carrera la había hecho después de una dura oposición. Sin Franco era comandante, teniente coronel y coronel, cumplía mi deber con España, creo que bien, cobraba mi paga y ahí se terminaba mi relación con el Régimen. Nada que agradecer a nadie.
Ahora le voy a contar una historia nada políticamente correcta, de esas que a usted no le interesan.
En Asturias, desde hace ya bastantes años, se está desenterrando cadáveres de los asesinados en la guerra civil por los azules. Parece no tantos como les sería deseable, pues en la tumbas que debería haber 35 aparecen 4, que ya es suficiente barbaridad, en las que debería haber seis no aparece ninguno y así hasta ciento.
Pero heteme aquí que hace tres años en Valdediós, concejo de Villaviciosa, en una que deberían aparecer treinta y siete muertos aparecieron diez y seis, que ya es suficiente barbaridad.
Tengo un familiar, una buenísima persona, de nuestra edad, es socialista convencido y a raíz del asunto, en una comida familiar me dijo que los azules, que se supone son los míos, habían asesinado diez y seis en Valdediós y que los fachas éramos muy malos por que, desde toda la vida, a los rojos les habíamos llamado rojos.
Al día siguiente le dí una fotocopia de la esquela de los cuarenta y tres asesinados en Villaviciosa en el verano del 36, De los que él, viviendo toda su vida en aquella villa, nada sabía. Nada le habían dicho sus padres y nada le dijo nadie, se supone que todos fascistas, toda vez , que como ellos dicen ahora y a usted a lo que se ve le parece muy bien, Franco había asesinado a todos los rojos.
Aproveché para darle todas las fotocopias que quiso, de los carteles de propaganda y documentos, donde los rojos se llamaban rojos a ellos mismos y además con mucho orgullo, como no podía ser de otra manera.
Curiosamente los únicos que no les llamaban rojos eran los soviéticos, que les decían azules, tal vez porque no les parecerían lo suficiente rojos. A los nacionales les llamaban los blancos, sería por el buen recuerdo de su guerra civil. España traicionada, Planeta, 2002, Barcelona.
Desde entonces, siempre que aparece una historia de los siempre crueles, qué digo crueles ¡cruelísimos! Y únicos crímenes azules en el periódico, escribo una carta contando las circunstancias. Qué siempre suelen ser más o menos las mismas, pues las cunetas buenas para matar azules, buenas eran para matar rojos. Porque señora inocentes ignorantes como mi familiar hay a “esgalla” que decimos por aquí
Le juro a usted que me vienen a publicar una de cada cinco, y soy al que más le publican.
Quiere esto decir que los que mueven la carroña no son los que usted con tanta injusticia, y me temo provecho, cuenta.
La mueven desde nuestro Presidente desenterrando a su santo abuelo, hasta el último de la fila de los de la “Memoria Histórica”, media memoria más exactamente, entre ellos el señor Carrillo. Yo lo único que hago es tratar de explicar el porque fueron aquellas barbaridades, que fueron de todos, y he empezado, ciertamente, mucho después que ellos.
Ese malestar que a usted le produce el movimiento de carroña, lo estoy sintiendo yo desde hace mucho tiempo, y, aunque la leo a menudo, nunca le he oído manifestarse con tanta crueldad y cinismo con los protocarroñeros.
Mi padre se sublevó en Toledo. Estuvo en el Alcázar, mandó una Bandera del Tercio y ganó la guerra. No asesinó a nadie, para él y para mí ayudó a salvar España. Todo su premio fue servir a España, que es mucho, dos heridas y un trienio. Y ahora resulta que no hizo otra cosa que asesinar. Pues no señora no asesinó a nadie. Como le pasó a su padre de usted que me dicen que también luchó con Franco y, por compañeros míos militares y familia de usted, sé que tampoco asesinó a nadie.
Nos cuenta usted esas cosas de la concordia y que la lucha fue hace ¡¡setenta años!! Efectivamente de acuerdo, pero por que no se lo dijo antes a nuestro Presidente del Gobierno, cuando tan preocupado estaba con lo de su abuelo.
Porque “La democracia española nos ha costado mucho”. Pero a todos y no solo a la mitad, y es a mi mitad a la que acusan de inicuos asesinos, a lo que parece con gran encanto por su parte, ya que nunca la he leído quejarse ni dirigirse a ellos con la inquina que a mi se dirige.
Yo que soy de la mitad que a usted no le gusta, pero que también contribuimos, pero de forma menos rentable que usted, decididamente a que la democracia funcione, nos admira como paradigma de lo políticamente correcto. Usted es de derecha y como sabe que no habrá represalias dice inconveniencias sobre ella, pero como también sabe que si las habrá si lo dijese de la izquierda, se libra muy mucho.
Y así curiosamente participa en programas de televisión y de lo que cuadre, claramente escorados a la izquierda y en los mismos pero escoradísimos a la derecha.
Hábil es usted evidentemente, pero lamentablemente solo eso.
Que ocasión más buena ha tenido recientemente cuando muy justamente se retiró la estatua de Franco, un individuo que se había sublevado contra la legalidad republicana en el 36.
Si se fija usted muy cerca está la estatua, puesta recientemente en esa época feliz que nos asegura del olvido y la reconciliación, de Largo Caballero, un individuo que se había sublevado contra la legalidad republicana en el 34, como verá dos años antes. Ya sabe usted que no empezar el primero es una muy buena disculpa ya desde el colegio.
Pués no la he oído protestar porque solo quitasen una. ¿O se me habrá pasado? En ese caso perdone.
Ahora va a tener un muy buena ocasión, si se despistó con la otra, para decir algo sobre la basílica del Valle de los Caidos.
Quedo a la escucha.
Doña Pilar, con todo el respeto, se le ve el plumero.
El señor Carrillo, asesino demostrado, además de las muchas virtudes que a usted le encantan, y “que 'cooperó´ positivamente para la instalación en España del
sistema de libertades democráticas”, cosa con la que estoy absolutamente de acuerdo. ¿Pero que remedio le quedaba? Recuerde usted que la democracia la trajeron las Cortes franquistas, que hubo un referéndum para la Reforma en el que el señor Carrillo y los suyos pidieron la abstención. El resultado fue un 76 % de votos positivos, no parece que los españoles hacían demasiado caso a Carrillo.
Vino a Oviedo hace muy poco, habló en la Universidad y no pasó nada.
Hace algún tiempo, poco, el señor Sánchez Dragó, pretendió organizar un seminario sobre José Antonio en la Universidad de Salamanca, a pesar de estar autorizado el Rector, ante las amenazas, tuvo miedo y lo suspendió. No le oí a usted protestar con la saña que ahora emplea ni siquiera con sañita.
La diferencia entre uno y el otro es clara:
Llevaban los falangistas siete muertos y aun no habían matado a nadie. Escribía José Antonio: “Una represalia puede ser lo que desencadene en un momento dado... una serie inacabable de represalias y contragolpes. Antes de lanzar así sobre un pueblo el estado de guerra civil, deben los que tienen la responsabilidad del mando medir hasta donde pueden sufrir y desde cuando empieza a tener la cólera todas las excusas”. Semanario FE, 1-2-34, p.6.
Decía casi a la vez Carrillo (12-2-34), jefe de la Juventudes Socialista en su revista Renovación, nº 130. “Decálogo del joven socialista: “1º. Los jóvenes socialistas deben acostumbrarse a las movilizaciones rápidas, formando militarmente... 8º. La única idea que hoy debe de tener gravada el joven socialista en su cerebro es que el socialismo solamente puede imponerse por la violencia y que aquel compañero que propugne lo contrario, que tenga todavía sueños democráticos, sea alto, sea bajo, no pasa de ser un traidor, consciente o inconscientemente... 10º. Y, sobre todo, esto: armarse. Como sea, donde sea y por los procedimientos que sean. Armarse. Consigna: Ármate tú y al concluir arma si puedes al vecino, mientras haces todo lo posible por desarmar al enemigo. M. Parra Celaya, Juventudes de vida española, Fundación San Fernando, Madrid, 2001, p.188. Como verá empezaba a calentar motores, por eso le salió tan bien técnicamente lo de Paracuellos, no hay nada como una buena preparación.
De Carrillo decía su camarada Tagüeña en la misma época: “Las calles se ensangrentaban con motivo de la venta de FE, órgano de Falange Española, ya que grupos armados socialistas (JS.) estaban dispuestos a impedirla. Hubo alguna represalias... pero los falangistas llevaron, al principio la peor parte”. M. Tagüeña, Testimonio, p.53-4.
“Para mí la limpieza de noviembre es el borrón más grave de la defensa de Madrid, por ser dirigida por las autoridades encargadas del orden público... Carrillo, que daba órdenes de libertad que significaban contraseñas convenidas para sacar a determinados presos… y matarlos”. J. Galíndez (PNV, secretario de Irujo, ministro sin cartera en noviembre del 36), Los vascos en el Madrid sitiado, Ekin, Buenos Aires, 1945, p.68 y 78.
Nada parecido se puede escribir de José Antonio.
Me pareced magnifico lo que cuenta “La guerra civil concluyó. Franco murió. La inmensa mayoría de los españoles no quisimos reajustes vengativos de cuentas, ni vueltas de tortilla. Dimos un ejemplo al mundo aquí no hubo vencedores ni vencidos, al ser restaurada la democracia... en remover las tumbas. Me causa profunda tristeza”.
A mi me causa profunda tristeza que usted y gente como usted, que aparentemente piensa eso que escribe. Y que llevando tanto tiempo removiéndose tumbas y cada vez con más interés, no se les haya ocurrido protestar desde el principio con la misma contundencia que lo hacen ahora, mucho tiempo después, porque la gente honrada pone los puntos sobre las ies.
No se preocupe tiene antecedentes, en España siempre hay antecedentes para todo.
Bergamín, intelectual católico, hablaba como usted de los “imaginarios muertos” 6.844 religiosos: 12 obispos, 283 monjas, 4.184 sacerdotes y 2.365 monjes. Lo mismo el sacerdote Camarasa y muchos más, incluso con votos religiosos como creo que tiene usted.
Pena da que, el anterior Papa, también haya decidido remover la carroña y elevarla a los altares. Cosa verdaderamente perversa. Supongo que ya muerto, usted, con su honrado corazón, ¿quien lo duda? Aunque no se lo mereciese le habrá perdonado.
Atentamente.
Alamán.
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