lunes, mayo 09, 2005

Desguace de España / 1

Vista al norte: una reflexión sobre las elecciones vascas 2005

Los cuadros adjuntos muestran los resultados de las elecciones autonómicas vascas en 1998, 2001 y 2005. Los datos están agrupados en columnas verticales según el vector ideológico socio-económico (izquierdas / derechas) y horizontalmente en filas según el vector separatista / no nacionalista. La matriz resultante permite comparar los datos en cada elección y, lo que es aún más importante, identificar las tendencias que resultan para el período 1998 - 2005 al relacionar entre las las tres elecciones.

Derechas / Izquierdas:

En 2005, las derechas (PNV, PP y UA) han obtenido en total 676.800 votos y 44 escaños. Ello significa el 56,2 % del total de los votos válidos emitidos. Las izquierdas (EHAK, ARALAR, IU-EB y PSE-EE) han conseguido 515.549 votos y 31 escaños; es decir, el 42, 8% del total de los votos válidos emitidos.

En 2001, las derechas (EAJ – PNV – EA y PP + UA) habían obtenido 931.155 votos, 52 escaños y el 65,84% del total de los votos emitidos. Las izquierdas (EH, PSE-EE, IU-EB y otros) lograron 483.114 votos, 23 escaños y el 34,2% del total de los votos.

En 1998, las derechas (EAJ – PNV, EA y PP + UA) obtuvieron 715.558 votos, 45 escaños y el 58,0% del total de los votos emitidos. Las izquierdas (EH, PSE-EE, IU-EB) consiguieron 515.117 votos y 30 escaños , con el 41,19 % del total de los votos emitidos.

La comparación entre las elecciones de 1998, 2001 y 2005 permite deducir las siguientes conclusiones:

A. En 2005, el conjunto de la derecha con sus 676.800 votos, 44 escaños y 56, 2% ha regresado prácticamente a su nivel de 1998 (45 escaños, 58,0 % y 715.558 votos) pero ha sufrido un notabilísimo retroceso respecto de los resultados conseguidos en 2001 que, recordamos, fueron de 52 escaños, 65,84 % y 931.155 votos. Es decir, la derecha ha perdido en el País Vasco en los últimos cuatro años 254.355 votos, un 9,64 % en su participación en el total de votos y 8 escaños. Y esto es gravísimo. Pero las cuentas son muy distintas según se trate del PNV o del PP. El PNV + EAJ + EA con sus 29 escaños, 38,6 % y 463.873 votos en 2005 ha regresado, prácticamente, a su nivel de 1998 (27 escaños, 36,7% y 458.957 votos) al haber desaparecido en estas elecciones de 2005 el señuelo del voto útil que en 2001 le permitió captar parte del voto abertzale. No ha sido así en el caso del PP que, presentado en estas elecciones separado de Unión Alavesa, ha sufrido un serio revés a pesar del benemérito esfuerzo de María San Gil. En efecto, el conjunto PP + UA ha perdido en 2005, respecto de 2001, 4 escaños un 5,52% en su participación en el total de votos y nada menos que 114.006 votos; es decir más de un 30% de sus electores de 2001 no han repetido su voto. Ni siquiera ha regresado a su nivel de 1998, (18 escaños, 21,3% y 256.601 votos. Para todos los que creemos todavía en España debe ser motivo de seria preocupación averiguar, si es posible, las causas de este fracaso sin paliativos.

B. El conjunto de las izquierdas, en 2005, ha ganado sobre 2001 ocho escaños, un 8,6 % de participación en el total de votos y 32.435 votos. Esto ha permitido un incremento desproporcionado en su representación parlamentaria, dado el peculiarísimo sistema electoral del País Vasco. Pero lo que más llama la atención, en estas elecciones de 2005, ha sido la sustitución al alza, y en quince días, por EHAK (nueve escaños, 12,5 % y 150.188 votos) del voto de la ilegalizada EH (siete escaños, 10,12 % y 143.139 votos en 2001). IU-EB se mantiene igual en sus tres escaños aunque pierde un 0,18 % en su participación en el total de los votos y 13.931 de sus votos de 2001.Y vuelve a resaltar el peculiar sistema electoral en el caso de IU que, en 1998, sólo obtuvo dos escaños con el 5,68 % y 71.064 votos.

Mención especial merecen en este punto los resultados obtenidos por el PSE-EE. Los socialistas, apoyados desde el gobierno de España, no han conseguido remontar significativamente su presencia parlamentaria vasca Sin embargo, respecto de 2001, han pasado de trece a dieciocho escaños con 19.234 votos más y un incremento en su participación en el total de votos del 5,7 %. Recordamos que los datos de 1998 fueron de 14 escaños, 17,6 % y 220.052 votos muy similares a los de ese mismo año de Batasuna (catorce escaños, 17,91 % y 224.001 votos).

C. Si se sabe que en 2005 (con un 31% de abstención) ha habido en el total de votos válidos emitidos 239.647 votos menos que en 2001 y 38.326 votos menos que en 1998, es fácil averiguar donde están los 254.355 votos perdidos por la derecha: la mayor parte de los 140.349 votos perdidos por el PNV y de los 114.006 votos perdidos por el PP corresponden al aumento de la abstención, que ha pasado del 21 % en 2001 al 31 % actual. Llama también la atención la disminución del censo electoral vasco entre 2001 y 2005 en 13.834 posibles votantes. Repercusión, sin duda, en el censo electoral del creciente exilio vasco por la falta absoluta de pacífica convivencia y libertad en esa parte de España donde hace ya tantos años no existe el Estado de Derecho.

D. Por último, desgraciadamente las cuentas electorales en el País Vasco no se hacen entre derechas e izquierdas y, por lo tanto, no es significativa la lectura vertical de la matriz electoral de 2005 y su relación con las de los años 2001 y 1998. Lo importante, y lo grave, es la lectura horizontal (separatistas / no nacionalistas) que veremos a continuación.

Separatistas / no nacionalistas:

En 2005, los separatistas (PNV, EHAK y ARALAR) han obtenido 642.062 votos, 39 escaños y el 53,4 % de los votos válidos emitidos. Los no nacionalistas (PP, UA, IU-EB y PSE-EE) han conseguido 36 escaños, 550.287 votos y el 45,6% del total de los votos válidos emitidos. Si deducimos de esta posición, la complicidad de IU-EB con el proyecto soberanista y la vacilante posición del PSE-EE, llegamos a la dolorosa conclusión de que frente a los 642.062 votos decididamente separatistas sólo existen los 212.927 votos (17,6 %) que suman el PP y UA para sostener la unidad de España en el País Vasco.

La comparación entre los datos de la elección de 2005 con los anteriores de los años 2001 y 1998 arroja los siguientes resultados:

1. Los decididamente separatistas (PNV, EHAK y ARALAR), aunque han mejorado su participación porcentual en un 0,56 % respecto del año 2001, han perdido un escaño y 105.299 votos. Sin embargo, es de suponer que, sean las que fueren las condiciones a aceptar por Ibarreche, queda asegurada su investidura y, por lo tanto, su proyecto aún más radicalizado, si cabe. En efecto, sin necesidad de más ayudas los separatistas, incluídos los filoetarras, superan los 38 escaños necesarios. En cuanto al año 1998 (682.958 votos, 41 escaños y 54,61 %) la posición separatista en 2005 revela, prácticamente, la consolidación de su proyecto secesionista: las dificultades electorales producidas por la ilegalización de Batasuna con la necesidad de relanzarla a través de EHAK sólo ha significado la pérdida de dos escaños, un 1,21 % y 40.896 votos entre 1998 y 2005. Es decir, la ilegalización de Batasuna no ha servido para nada.

2. El juego del PSE-EE, en su empeño anti-democrático de aislar al PP, no sólo significa una traición, desde el punto de vista de la defensa de la unidad de España, sino que esteriliza su notable incremento de escaños, respecto a 2001 que pasan de 13 a 18. Lo que, por cierto, no se corresponde con su aumento de participación (del 17,9 % al 22,6 %) si se tiene en cuenta su ligero aumento de votos (de 253.195 a 272.429). En definitiva, la decisión del PSOE de condenar al PP a la soledad, y defenestrar a su sector más constitucionalista encabezado por Nicolás Redondo Terreros, significa una victoria pírrica al no haber conseguido el cambio pretendido en el gobierno del País Vasco, a pesar de todo el apoyo de Madrid. En definitiva, la decisión del PSOE de no instar la ilegalización de EHAK, como heredera de EH, en su política de evitar la mayoría absoluta del PNV, y simultáneamente de aislar al PP, ha tenido las siguientes consecuencias:

A. Permite, sin alternativa alguna, la investidura de Ibarreche y, por lo tanto, el progreso de su plan, más radicalizado aún, como presumible precio a pagar por la colaboración, pactada o no, de toda la izquierda abertzale.

B. La pretensión del PSOE de alzarse con el santo y la peana en el País Vasco sin el apoyo del PP, que queda arrojado a las tinieblas, no sólo ha fracasado sino que va a imposibilitar durante algún tiempo, y Dios quiera que no definitivamente, la viabilidad de una alternativa patriótica española capaz de evitar la secesión del País Vasco. La posibilidad de un cambio en el proceso separatista vasco ha quedado arruinada al haber eliminado el PSOE su línea pactista con el PP. Esto no significa sólo una traición desde el punto de vista de los intereses de España sino que supone para el futuro del PSOE su propio suicidio político en el País Vasco, al quedar sus bases socialistas condenadas a su fagocitación por el fenómeno nacionalista e independentista.

C. Por último, el PP, aislado, queda a los pies de los caballos, en las peores condiciones de sobrevivencia con la amenaza de la posible pérdida inmediata de su relativa hegemonía en Álava, provincia en eminente regresión patriótica española.

Conclusión final:

El diagnóstico sobre la situación en el País Vasco, después de las elecciones autonómicas de 2005, no puede ser más pesimista: consolida el proyecto secesionista y no permite ningún pronóstico optimista sobre el futuro del País Vasco que parece condenado, sin solución de recambio ni alternativa visible, a un proceso de progresiva radicalización separatista con creciente riesgo de pérdida, y a corto plazo, de la unidad de España. En cuanto a los movimientos populares de resistencia al terrorismo (Basta Ya, Foro de Ermua, etc..) no parecen haberse traducido en eficacia electoral alguna. El progresivo deterioro electoral del PP es gravísimo y demuestra la ineficacia de su proyecto de defensa de la unidad de España tanto en el País Vasco como en Cataluña por su falta de coherencia en el apoyo a ultranza de los verdaderos líderes locales, sacrificados una y otra vez. Por último, las condiciones en que se realizan los procesos electorales en el País Vasco (basta contemplar la fotografía en que la líder del PP deposita el voto en su colegio electoral) no permiten albergar esperanza alguna en un cambio apoyado en una reacción popular, que no existe. Lo peor de todo es que la degradación moral del pueblo vasco en su paciente aceptación del tan prolongado proceso de secuestro de su libertad por una minoría de fanáticos asesinos y sus cómplices (unos sacuden los nogales y otros recogen las nueces) no parece tener límite. Al menos eso resulta cuando en una situación decisiva, como las elecciones de 2005, la abstención alcanza el 31 %. Es decir, de un total de 1.799.522 vascos con derecho de voto, 642.062, el 53,4% han votado que no quieren ser españoles. Sólo 212.927, el 17,6 %, han votado que, decididamente, quieren ser vascos sin dejar, por ello de ser españoles. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que 607.173 vascos ni siquiera han acudido a las urnas: en ocasión tan solemne y grave a uno de cada tres vascos mayores de edad y con derecho de voto les ha resultado indiferente la suerte de su país. Pobre País. Pobre España.

Jaime Suárez



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